Unidad de Digestivo

Introducción

Qué es el cáncer

Es un conjunto de enfermedades con comportamientos clínicos y evolutivos distintos pero que tienen unas características comunes.
Todos los cánceres empiezan en las células, que son las unidades básicas de vida del organismo. Cuando cambian en su crecimiento o división de una manera no controlada, desarrollan una masa o tumor. Dependiendo de dónde ocurre este fenómeno se denominan cáncer de: mama, colon, próstata, pulmón, etc.
Puede ser que no exista efecto masa que es el caso del cáncer de la sangre o del sistema linfático: Leucemias, Linfomas, Mielomas, etc.
Un cáncer tiene la capacidad de invadir otras localizaciones del organismo, bien estructuras vecinas o a distancia del foco inicial: metástasis.
Aunque no es lo más frecuente, pueden existir dos o más tumores distintos en la misma persona.
Un pequeño porcentaje de cánceres se consideran hereditarios.

Conveniencia de las Unidades de Diagnóstico y Tratamiento

Al ser el cáncer una enfermedad tremendamente compleja precisa para su estudio, diagnóstico y tratamientos adecuados la complicidad de médicos y enfermeras de distintas especialidades, así como unidades de apoyo al paciente y la familia.

Qué hace una Unidad de Diagnóstico y Tratamiento

Se trata de un grupo de especialistas que estudia todos los pacientes nuevos de un Cáncer específico que llegan al hospital. Todas las semanas se reúne y planifica la estrategia diagnóstica y terapéutica más adecuada para cada caso.
Además, planifica los distintos tratamientos: quirúrgico, quimioterápico, radioterápico, etc... de la forma más rápida posible.
Por otro lado, analiza e informa los casos de este tipo cáncer procedentes de una consulta de segunda opinión y se entrevista con las personas solicitantes.
Revisa y actualiza periódicamente el protocolo terapéutico y expone temas de actualidad relacionados con el tipo de tumor.

Descripción y tipos de Cáncer

Esófago

Es el órgano que va desde la boca al estómago. Presenta dos tipos de tumores principales: uno de ellos, muy asociado al consumo de tabaco y alcohol; el otro, a veces se relaciona con algunos casos de reflujo ácido. Los síntomas que se perciben son: dificultad para tragar y que la comida se atasca a distintos niveles del esófago. Para estudiarlo se realiza una gastroscopia, que además permite tomar muestras. El cáncer de esófago es difícil de detectar tempranamente. Habitualmente, para su tratamiento se combina la quimioterapia con la radioterapia y en ocasiones cirugía en la que se extirpa el esófago.

Estómago

El estómago es un órgano en forma de J en la sección superior del abdomen. Forma parte del aparato digestivo, que procesa los nutrientes (vitaminas, minerales, carbohidratos, grasas, proteínas y agua) de los alimentos que se comen y ayuda a eliminar los desechos del cuerpo. Este tipo de cáncer era muy frecuente hace unas décadas, pero la mejora de conservación de los alimentos ha hecho que ahora sea más raro. Algunos tipos de una bacteria, llamada Helicobacter pylori, fumar y tener un familiar que haya padecido esta enfermedad, también influyen en el desarrollo de este cáncer. Los síntomas que da son escasos y poco específicos: a veces, algo de pesadez al comer, dolor, debilidad, pérdida de peso o anemia. Se diagnostica mediante gastroscopia y biopsias y también TAC para saber hasta dónde se ha extendido. Para tratarlo se extirpa parte o la totalidad del estómago, junto con los ganglios linfáticos que están alrededor del estómago, que es donde habitualmente dan metástasis. Según cómo esté el tumor, puede completarse la operación con radioterapia y quimioterapia o comenzar el tratamiento con ellos para mejor control del tumor antes de la operación.

Páncreas

Este órgano está situado detrás del estómago y cerca del hígado y su función es segregar sustancias que ayudan en la digestión. Los síntomas del cáncer de páncreas son vagos: habitualmente lo primero que se nota es dolor, debilidad, pérdida de peso y apetito; a veces, que la piel toma un tinte amarillo. Para estudiarlo se realiza un TAC y muchas veces la biopsia necesaria se realiza también guiada por TAC. En su tratamiento se combinan radioterapia, quimioterapia y, si el tamaño y características lo permiten, una operación.

Hígado

El hígado es un órgano grande situado en el lado derecho del abdomen y está protegido por la caja del tórax. El hígado tiene muchas funciones: Juega un papel en la conversión de los alimentos en energía y también filtra y almacena la sangre. El desarrollo de cáncer de hígado se cree que está relacionado con la infección del virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC). El cáncer primario de hígado es difícil de detectar en una etapa temprana porque sus primeros síntomas son generalmente vagos. Como con otros tipos de cáncer, esta enfermedad puede causar una sensación general de poca salud. El cáncer de hígado puede llevar a una pérdida del apetito, pérdida de peso, fiebre, fatiga y debilidad. Conforme crece el cáncer, se puede presentar dolor en la parte superior del abdomen en el lado derecho y se puede extender a la espalda y al hombro; a veces se nota una masa. El cáncer de hígado es difícil de controlar a menos que el cáncer se encuentre cuando es muy pequeño. Sin embargo, el tratamiento puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente.

Intestino grueso (colon) y recto

El colon y el recto son partes del aparato digestivo. Forman un tubo largo, muscular, llamado intestino grueso. El colon son los primeros 100 ó 150 cm del intestino grueso, y el recto son los últimos 15 cm. El cáncer de colon es el segundo más frecuente, tanto en hombres como en mujeres y tiene relación hereditaria, por lo que familiares de personas que han padecido esta enfermedad deben estudiarse. También algunas enfermedades como la colitis ulcerosa predispone a tener este cáncer. Comienza primero como pólipos benignos que, en ocasiones y con los años, pueden crecer y convertirse en cánceres. Normalmente cuando hay un cáncer de colon o recto se pueden notar cambios en la manera de hacer deposición y presencia de sangre en las deposiciones. Para estudiarlo se realizan colonoscopias, que además permiten obtener biopsias. Normalmente el tratamiento requiere de una operación en la que se extirpa el tumor junto con los ganglios linfáticos regionales a donde este cáncer suele dar metástasis. Según el tipo tumoral y lo avanzado que esté, se da también un tratamiento de quimioterapia. En ocasiones, el cáncer ha dado metástasis en el hígado o en los pulmones; en estos casos, según las características, también puede operarse la metástasis.

En el caso del recto, aun siendo el mismo órgano, la localización en la pelvis y la cercanía del ano, hacen que sea muchas veces necesario administrar un tratamiento de radioterapia con o sin quimioterapia antes de operar el tumor para así reducirlo y controlarlo mejor.

Ano

Es la abertura del recto que va hacia la parte exterior del cuerpo, a través del que la materia fecal (desecho sólido) deja el cuerpo. El cáncer de este órgano está en relación habitualmente con la infección del virus del papiloma humano (VPH), también con el fumar y las fístulas anales de muchos años de evolución. Normalmente se nota sangrado, escozor, a veces dolor y en ocasiones se palpa una masa. Para diagnosticarlo se realiza una exploración visual y manual y toma de biopsias, así como una resonancia pélvica que permite evaluar toda la pelvis y detallar el alcance de la enfermedad. Para su tratamiento, que depende de la localización precisa y el grado de avance del cáncer, se utiliza radioterapia, quimioterapia y cirugía, ya solas o, habitualmente, combinadas.

Biopsia

Se obtienen, por distintas técnicas, muestras de tumor y estas muestras, sometidas a distintas tinciones, se examinan al microscopio. Permiten identificar al tumor y además tipificar características del mismo que pueden influir en la respuesta al tratamiento y la evolución del tumor. También se realizan estudios de biología molecular en las muestras, indispensables para ajustar los tratamientos y así personalizarlos en lo posible.

Análisis clínicos

Se analizan muestras de sangre en la que se determinan los marcadores tumorales, sustancias producidas por el tumor y que son muy útiles para el seguimiento de los pacientes tratados. También se analizan heces para detección de sangre oculta. Esta suele producirse por el cáncer de colon y recto en muy pequeñas cantidades y no es visible a simple vista. Por eso se realizan estudios específicos para detectarla ya que los estudios han demostrado que el análisis de sangre oculta en heces puede ayudar a reducir el número de muertes por cáncer colorrectal de 15% a 33% cuando se realiza cada año o cada dos años en personas de 50 a 80 años de edad.

Endoscopia digestiva

Consiste en introducir un tubo flexible de fibra óptica con una pequeña cámara y un canal de trabajo, permite visualizar el interior digestivo, coger muestras y, si el tamaño y características de las lesiones es accesible, quitarlas. Según, si se vaya a visualizar el esófago y el estómago hablaremos de una gastroscopia, y al estudiar el colon y recto hablaremos de colonoscopia y rectoscopia.

Diagnóstico por imagen

Tomografía axial computarizada (TAC)

Se visualizan imágenes detalladas del interior del cuerpo mediante rayos X y luego se procesan mediante computadora.

Colonoscopia virtual (TAC)

Es una aplicación específica del TAC para examinar el colon al sacar una serie de radiografías (tomografía computarizada) y usar una computadora de alta potencia para reconstruir imágenes bi y tridimensionales de las superficies interiores del colon a partir de esas radiografías.

Resonancia Magnética Nuclear (RMN)

Con esta técnica se utilizan ondas de radio y un imán potente conectado a una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Produce imágenes de gran calidad para el estudio de cerebro, espina dorsal, articulaciones y huesos, en ocasiones mejores que otras técnicas como la tomografía computarizada o los rayos X. Las imágenes de resonancia magnética son especialmente útiles para producir imágenes del cerebro, de la espina dorsal, del tejido blando de las articulaciones y del interior de los huesos.

Ecografía

Una técnica en la que se inciden ondas sonoras y se escucha el rebote de las mismas sobre los órganos, permitiendo así ver su forma e interior. Tiene la ventaja de la rapidez con la que se realiza y que no necesita de radiación.

Ecografía endoscópica

Combina dos técnicas, la endoscopia y la ecografía. Permite realizar ecografías desde dentro del cuerpo, pudiendo así llegar a zonas del cuerpo más internas, conseguir mejores imágenes que con la ecografía externa y tomar biopsias.

Diagnóstico por imagen con marcadores específicos

Gammagrafía

Una prueba que produce imágenes de las partes internas del cuerpo. La persona recibe una inyección o toma una pequeña cantidad de material radioactivo; una máquina llamada escáner mide la radioactividad en algunos órganos.

Tomografía por emisión de positrones (PET–TAC)

En esta técnica se inyecta a la persona una pequeña cantidad de glucosa radiactiva de corta duración. Como las células tumorales tienen avidez por el azúcar, la captan y así quedan marcadas con la radiación. Un escáner computarizado permite ver esa radiación y así localizar las zonas donde hay tumor.

Toma de decisiones en un equipo multidisciplinar

El equipo, formado por oncólogos, radioterapeutas, cirujanos, radiólogos, patólogo, especialistas en medicina nuclear y enfermera de oncología, se reúne una vez por semana y cada uno de los casos es estudiado y analizado por los componentes del equipo. Cada uno aporta su perspectiva sobre el caso, buscando la mejor decisión desde todos los ángulos y conocimientos científicos para aplicar en cada persona concreta el mejor tratamiento posible.

Quimioterapia

Es el tratamiento del cáncer con uno o más fármacos citotóxicos antitumorales dentro de un tratamiento protocolizado. La quimioterapia tradicional actúa con agentes que destruyen a las células que se dividen con rapidez, una de las características de las células tumorales. Esto explica los efectos que pueden tener sobre partes sanas que también crecen con rapidez y dan los efectos secundarios propios de la quimioterapia: disminución de la producción de las células de la sangre, inflamación de las células de la superficie de los intestinos. Las dosis y formas de administración del tratamiento dependen de cada fármaco y del protocolo utilizado, algunos tratamientos pueden darse en forma de pastillas, otros se ponen en vena y en ocasiones es necesario implantar un reservorio para que la medicación se administre a las venas grandes del cuerpo.

Inhibidores de la angiogénesis

Son sustancias que frenan la formación de vasos sanguíneos que necesitan las células tumorales para crecer y propagarse. Habitualmente se administran combinados con otros tratamientos de quimioterapia.

Cirugía

Cirugía oncológica abierta

La técnica clásica de operación, pero aplicando los criterios, consensuados por la comunidad científica, para el tratamiento específico de cada uno de los cánceres, permitiendo explorar la cavidad abdominal y así tener datos más precisos del alcance del tumor y sobre todo extirparlo del cuerpo, junto con los ganglios regionales a los que cada tumor vaya a dar las primeras metástasis. Una vez hecha la extirpación, se reconstruyen los órganos para que la merma de calidad de vida sea lo menor posible. La cirugía continúa siendo el arma de tratamiento principal frente a la mayoría de tumores digestivos y habitualmente requiere de anestesia general.

Cirugía laparoscópica

Sigue los criterios antes referenciados, pero cambia la manera de entrar dentro de la cavidad abdominal. En lugar del corte, se realizan pequeños orificios por donde se introduce una cámara en el interior del abdomen y también el instrumental para realizar la operación. Este abordaje, posible en varias operaciones, permite una recuperación postoperatoria más rápida.

T.E.M. (Microcirugía Endoscópica Transanal)

Mediante esta técnica se busca extirpar pólipos benignos o cánceres muy precoces situados en el recto (la parte final del intestino grueso, cerca del ano). Posibilita extirpar estas lesiones sin tener que abrir la cavidad abdominal y muchas veces, extirpar lesiones que, por su cercanía del ano, requerirían una operación muy amplia o comprometiendo el funcionamiento del intestino o del ano. Permite así preservar al máximo partes del intestino que implican calidad de vida como el ano y con una recuperación postoperatoria rápida.

Radioterapia

Consiste en el uso de rayos X de alta energía para tratar diferentes tipos de cáncer. Podrá utilizarse para:

  • Curar una enfermedad destruyendo el tumor por completo.
  • Controlar síntomas, por ejemplo, aliviar el dolor producido por un tumor o su metástasis.
  • Antes de cirugía, para reducir el tamaño de un tumor y hacerlo más fácil de extirpar.
  • Después de cirugía, para destruir pequeños restos de tumor que puedan quedar.

Puede aplicarse de distintas formas y, con frecuencia, se combina con quimioterapia para potenciar los efectos sobre el tumor:

  • Radioterapia externa: La fuente de la radiación está en una máquina fuera del cuerpo. Con frecuencia se utiliza un acelerador lineal pero se dispone de técnicas específicas como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la tomoterapia que permiten ser más selectivos, reduciendo la cantidad de radiación que reciben los tejidos sanos.
  • Radioterapia interna: También conocida como braquiterapia, en la que la fuente de radiación se implanta dentro del cuerpo, cerca o dentro, del tumor, donde libera altas dosis de radiación localmente.

Programa de Detección precoz

Algunos de los tumores del aparato digestivo, como por ejemplo el de colon, son fruto de la degeneración maligna de lesiones que antes han sido benignas. Eso nos permite adelantarnos al desarrollo del cáncer, realizando pruebas para estudiar estas lesiones benignas y, en muchas ocasiones, eliminarlas con lo que se impide su progresión a tumor maligno. Por esto se realizan estudios de heces, para evaluar la presencia de sangre o de otros marcadores que pueden indicar que en el colon haya alguna lesión. En caso de que estas pruebas sean positivas, se realiza una colonoscopia que permite estudiar y, muchas veces, tratar y así prevenir.

Consulta de Cáncer hereditario

Muchos tipos de cáncer del aparato digestivo tienen relación hereditaria.

Por un lado, existen genes, ya bien conocidos, relacionados con la poliposis adenomatosa familiar (PAF) o el cáncer de colon sin poliposis hereditario (CCSPH o síndrome de Lynch), que, si se tienen, implican un alto riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. Las personas de las que sospechamos que pueden tener estos genes (según sus antecedentes familiares) pueden beneficiarse del estudio de estos genes y así hacer estrategias de prevención antes de desarrollar los tumores.

Pero además de estos genes conocidos, es frecuente en muchos tumores digestivos que, tener familiares que hayan padecido la enfermedad suponga un mayor riesgo de tenerlos a su vez y por tanto se benefician de programas de prevención.

Consejos

Evitar los factores de riesgo del cáncer, como fumar, beber alcohol, tener sobrepeso y no practicar ejercicios puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer del aparato digestivo. Aumentar los factores de protección, como dejar de fumar, reducir o abstenerse de bebidas alcohólicas, seguir un régimen de alimentación saludable, rica en frutas y verduras y con pocas carnes rojas, y hacer ejercicio, también puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer.

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¿Cómo puedo prevenir el cáncer digestivo? ¿Qué hábitos de vida tengo que cambiar?

Evitar los factores de riesgo del cáncer, como fumar, beber alcohol, tener sobrepeso y no practicar ejercicios puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer del aparato digestivo. Aumentar los factores de protección, como dejar de fumar, reducir o abstenerse de bebidas alcohólicas, seguir un régimen de alimentación saludable, rica en frutas y verduras y con pocas carnes rojas, y hacer ejercicio, también puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer.

¿Qué causa el cáncer de colon?

Los factores conocidos a un mayor riesgo de padecer un cáncer de colon son: tener un familiar que haya padecido la enfermedad, el consumo de tabaco o el beber alcohol regularmente, comer pocas verduras y frutas y comer con frecuencia carnes rojas. También el sobrepeso y el no realizar ejercicio físico pueden favorecer el desarrollar este tipo de cáncer.

¿Cuáles son los síntomas de un cáncer de colon?

Los síntomas más habituales suelen ser cambios en la manera de hacer las deposiciones, por ejemplo, siendo previamente regular, comenzar con períodos de estreñimiento alternando con períodos de diarrea, que aparezca sangre en las heces, en ocasiones también tener ganas continuadas de hacer deposición sin que desaparezcan las ganas al hacerla. A veces aparece también disminución de peso o apetito.

Tengo una colitis ulcerosa o una enfermedad de Crohn, ¿tengo mayor riesgo de tener un cáncer de colon?

Sí. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, ambas llamadas también enfermedad inflamatoria intestinal, son enfermedades crónicas del intestino y, cuando hace más de veinte años que se tienen, aumenta el riesgo de padecer un cáncer de colon, por lo que se debe realizar una colonoscopia con biopsias.

¿Cómo puedo prevenir el cáncer de colon?

Los hábitos de vida saludable influyen en reducir el riesgo de padecer un cáncer de colon o recto. Estos son: no fumar, no tomar alcohol, evitar el sobrepeso, realizar regularmente ejercicio, consumir habitualmente frutas y verduras y restringir el consumo de carnes rojas. Si se tienen familiares que han padecido la enfermedad, se deben realizar estudios de prevención.

Tengo un familiar que ha padecido un cáncer de colon, ¿necesito hacerme una colonoscopia?

Sí. Los familiares de primer grado (padres, hijos, hermanos) tienen el doble de riesgo de padecer un cáncer de colon que las personas que no tengan familiares que hayan padecido la enfermedad. Se les recomienda realizar una colonoscopia a partir de los 40 años, y posteriormente cada 5 años. En los familiares de segundo grado (abuelos, nietos, primos, tíos, sobrinos), el riesgo es menor y se recomienda una colonoscopia a partir de los 50 años o entrar en los programas generales de cribado con estudio de sangre en heces.

¿Por qué se administra la quimioterapia en ciclos?

Generalmente la quimioterapia es administra mediante ciclos que alternan los fármacos con períodos de descanso. Los fármacos que se administran en la quimioterapia tienen efecto sobre las células tumorales, pero también sobre las células sanas, los períodos de descanso le permiten al organismo recuperar las células sanas perdidas y recuperarse así de los efectos de la medicación administrada.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la quimioterapia?

Dependen de los fármacos que se utilicen, que varían según el tipo de cáncer que se tenga. En la quimioterapia utilizada en los cánceres del aparato digestivo se suele notar en general síntomas de cansancio, a veces náuseas durante la administración del fármaco, algunas personas desarrollan heridas en la boca, diarrea o estreñimiento y disminución de las células de la sangre. Algunos fármacos tienen efecto sobre la piel, enrojeciéndola, pero habitualmente no se cae el pelo.

¿Qué puedo hacer para cuidarme durante la quimioterapia?

Es importante mantener una buena nutrición durante el tratamiento. Si requiere algún suplemento específico, se lo prescribirá su médico responsable. Igualmente, mantener un nivel de actividad proporcional, sin forzar al cuerpo.

¿Cómo afectará la quimioterapia a mi familia?

Los tratamientos recibidos no son tóxicos para las personas de su entorno y habitualmente se eliminan del organismo a las 48 h de haberlos recibido, así que su familia o animales en contacto no notarán ningún efecto. Sin embargo, es muy conveniente que, durante ese período, los fluidos corporales (sudor, vómitos, desechos) sean tratados con cuidado, evitando el contacto con ellos o, si es necesario dicho contacto, utilizando guantes.

¿Puedo seguir llevando mi vida normal cuando estoy recibiendo quimioterapia?

Esto suele depender mucho del tipo de tratamiento que se recibe y los efectos secundarios, que pueden variar mucho de una persona a otra. Algunas personas pueden seguir trabajando o estudiando durante el tratamiento de quimioterapia, pero es a veces necesario ajustar los horarios, o disminuir la jornada, para poder tener los periodos de descanso necesario. Según el tratamiento que deba recibir, es posible que tenga que estar unos días hospitalizado mientras se le administra el tratamiento.

¿Qué cuidados de seguimiento necesito?

Cada uno de los cánceres del aparato digestivo tiene sus medidas de seguimiento estandarizadas. Habitualmente las revisiones consisten en una consulta clínica, analíticas y realizar pruebas de imagen, como ecografías, TAC o endoscopias. De modo general, suelen realizarse cada 3-6 meses durante un mínimo de 5 años.

¿Debo participar en un ensayo clínico?

Los ensayos clínicos son estudios de investigación médica realizados con pacientes voluntarios. Cada estudio está diseñado para resolver interrogantes científicas y encontrar nuevas maneras de detección, prevención y tratamiento del cáncer o de los efectos secundarios. Siempre se requerirá de su consentimiento libre para participar en un ensayo clínico. Muchas veces es muy conveniente participar en ellos, porque supone una actividad solidaria (los resultados del ensayo clínico beneficiarán a muchos pacientes futuros) y además porque suele ser la posibilidad de recibir tratamientos novedosos.

¿Cómo se administra la  radioterapia?

La forma de administrar dependerá de la planificación de tratamiento que haya diseñado el radioterapeuta encargado de su caso. La mayoría de las personas recibe radioterapia externa durante el transcurso de varias semanas en las que las sesiones se realizan de manera ambulatoria en un centro de tratamiento u hospital. Existen también técnicas de uso menos frecuente como la radioterapia intraoperatoria, que se administra durante una operación y en una sola dosis.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la radioterapia?

Mucha gente que recibe radioterapia presenta cambios en la piel y siente fatiga. Los cambios en la piel ocurren porque la radioterapia daña las células sanas de la piel en el área de tratamiento. Estos cambios pueden incluir, por ejemplo: sequedad, picor o ampollas. Durante la radioterapia deberá tener cuidado especial con su piel. No dude en consultar con los especialistas al respecto. Según la parte del cuerpo en la que esté recibiendo el tratamiento, también es posible padecer diarrea, pérdida del vello, náuseas o vómitos, cambios sexuales, cambios urinarios o inflamación de la zona que recibe la radiación. Una vez haya terminado la radioterapia la mayoría de estos efectos secundarios desaparecen en 2 meses o menos tiempo.

¿La radioterapia tiene efectos a largo plazo?

La parte del cuerpo que ha recibido radiación guarda "memoria" de la misma para toda la vida. Esto a veces se traduce en cambios que ocurren meses o años después de haber finalizado el tratamiento. En la radioterapia de los cánceres del aparato digestivo, estos efectos a largo plazo que pueden producirse son cambios en las articulaciones, hinchazón en las piernas por acúmulo de líquido linfático o en ocasiones cambios en el intestino que le hacen manejar peor algunos tipos de alimento, provocando diarreas.

¿Puedo seguir llevando mi vida normal cuando estoy recibiendo radioterapia?

Esto suele depender mucho del tipo de tratamiento que se recibe y los efectos secundarios, que pueden variar mucho de una persona a otra. Algunas personas pueden seguir trabajando o estudiando durante el tratamiento de radioterapia, pero es a veces necesario ajustar los horarios, o disminuir la jornada, para poder tener los periodos de descanso necesario.

¿Requiere anestesia general?

La mayor parte de los procedimientos de tratamiento mediante cirugía se realizan con anestesia general. A veces son necesarios procedimientos quirúrgicos menores, como una toma de biopsia, o la colocación de un reservorio para la administración de quimioterapia. Dichos procedimientos se realizan normalmente con anestesia local y/o sedación.

¿Cuánto tiempo de ingreso hospitalario necesito para recuperarme? Y una vez en mi casa, ¿cuándo podré volver a mi vida normal?

Esto varía según los procedimientos y según los ritmos de recuperación de cada enfermo. En la cirugía del cáncer del aparato digestivo, normalmente el ingreso hospitalario puede durar entre una semana y diez días y la recuperación posterior en su casa requerir de unos dos meses hasta hacer una vida completamente activa.

¿Qué cambios nutricionales supone una operación de estómago?

Depende de la cantidad de estómago que se extirpe:

  • En las situaciones en que sea necesaria la extirpación de todo el estómago, el paciente pierde peso y necesita comer con frecuencia y poca cantidad cada vez, pero puede comer de todo. Suele ser necesario aportes de vitamina B12, lo que se suele hacer mediante una inyección una vez al mes. Algunos pacientes necesitan también aportes de hierro.
  • Cuando solo haga falta extirpar una parte del estómago, la pérdida de peso es menor, a veces no se tiene, y puede comerse más cantidad de alimento cada vez. Algunas personas dejan de tolerar la leche después de este tipo de operación.

En caso de operarme del colon, ¿necesito llevar bolsa?

En las operaciones de colon la bolsa no suele ser necesaria a menos que surjan complicaciones postoperatorias que requieran una reoperación. En las operaciones de recto (la parte final del intestino grueso, más cerca del ano) es frecuente que sea necesario llevar una bolsa durante unos meses, hasta que cicatrizan las suturas del intestino. En los casos en los que el cáncer de recto esté muy cerca del ano o en el propio ano, la bolsa suele ser necesaria de modo definitivo.

¿Las bolsas son siempre definitivas o pueden ser reversibles?

La mayor parte de las bolsas se ponen temporalmente, solo mientras cicatrizan las suturas intestinales. Cuando lo han hecho, se hace otra pequeña operación que permite reconstruir la continuidad del intestino y retirar la bolsa. En aquellos casos en los que haya que extirpar el ano porque el tumor lo afecte o esté muy cerca, las bolsas son definitivas.

¿Cómo afecta la bolsa a mi calidad de vida? ¿Qué actividades no podré realizar?

Es necesario aprender el manejo de la bolsa, que no es complicado y para lo que contará con la ayuda de personal especializado que le acompañará en el proceso hasta que sea usted autónomo en su manejo. Algunos tipos de bolsa, como las ileostomías, requieren de una alimentación más restringida, sobre todo para mejor manejo de los líquidos corporales; cuando las bolsas son de colon (colostomías) la dieta es completamente normal. En cuanto a las actividades (vida cotidiana, relaciones sociales, deporte, vida sexual) la bolsa no impide realizar ninguna de ellas.

¿Puedo necesitar más de una operación?

Según el tipo de cáncer y su localización puede necesitar más de una operación. Pregunte a su cirujano cuando se vean en consulta los pasos a seguir en el tratamiento que requiere para el tipo de cáncer del aparato digestivo que presenta.

¿Cada cuanto tiempo tendré que hacerme una revisión?

De modo general, en la mayor parte de los tumores del aparato digestivo, se realiza una revisión cada tres meses durante el primer año y medio tras el tratamiento y posteriormente cada seis meses. En cada paciente el seguimiento se hará de modo individualizado, así que esta frecuencia puede variar según el tipo de cáncer tratado.

¿Qué pruebas son necesarias en las revisiones?

Las revisiones suelen consistir en una consulta médica, análisis de sangre para estudio de marcadores tumorales, y pruebas de imagen, como radiografías, ecografías, tomografía axial computarizada (TAC), Tomografía por emisión de positrones (PET–TAC) y endoscopias, tanto del estómago (gastroscopia) como para evaluar el colon (colonoscopia). No se realizan todas las pruebas cada vez, sino según el tipo de tumor que se haya tenido y el momento del seguimiento.

¿Mi familia debe estudiarse?

Algunos tipos de cáncer del aparato digestivo, como el cáncer de estómago y el cáncer de colon y recto, tienen relación familiar, y sus familiares pueden tener mayor riesgo de padecerlos, por lo que sí deberán revisarse.

¿Cuánto tiempo dura el seguimiento?

El seguimiento dura al menos cinco años, en algunos tipos de cáncer, como el de recto, se prolonga hasta los ocho o diez años.