Chequeos y exámenes de prevención

El cáncer es un problema de primera magnitud, ya que previsiblemente afectará a uno de cada tres hombres y una de cada cuatro mujeres, a lo largo de la vida.

Si bien las tasas de curación y los datos de supervivencia global son cada vez más consistentes y significativos, no es menos cierto que el número total de casos y las tasas de incidencia tumoral aumentan lentamente. Este hecho, debido en parte al envejecimiento de la población (la frecuencia del cáncer aumenta con la edad), no debe hacernos olvidar otras causas, como la de una mayor exposición a factores de riesgo, que explicarían también la mayor incidencia real.

Respecto a la aparición de nuevos casos, los tumores de mayor incidencia en nuestro entorno entre los hombres son los cánceres de próstata, pulmón, colon y vejiga. En cuanto a las mujeres, el cáncer de mama es, con diferencia, el más recurrente, seguido de los tumores digestivos colo-rectales y de los ginecológicos.

En términos globales (considerando ambos sexos), el cáncer colo-rectal es el tumor más frecuente y la franja de edad entre los 65-75 años, donde se observan el mayor número de casos del conjunto de todos los cánceres.

En realidad, agrupamos bajo el término cáncer un amplío conjunto de enfermedades, más de doscientas, que se desarrollan como consecuencia de un indeterminado número de mutaciones o alteraciones genéticas celulares.

Las posibles causas de estas alteraciones celulares, sólo en un pequeño porcentaje se atribuyen a una predisposición genética o hereditaria, de forma que en un 75-80% de los cánceres, se trata de agentes externos los causantes de estas alteraciones en el organismo humano.

Estos agentes externos, o factores de riesgo o agentes carcinógenos, pueden, en parte, ser modificados por el comportamiento de las personas, tanto a nivel individual como colectivo. Así nuestra actitud y decisiones ante hábitos tóxicos o nocivos, sobre conductas y costumbres sociales o de ocio, sobre condiciones laborales, actividades industriales o medio-ambientales, etc., pueden ser determinantes para una mayor o menor incidencia de algunos tumores.

Estos y otros condicionantes, aún no bien conocidos, explicarían también el largo período de tiempo necesario en ocasiones para la manifestación clínica de los tumores, o que el riesgo de su padecimiento aumente con los años.

La Prevención Primaria, propiciando un Estilo de Vida Saludable y evitando en lo posible los factores de riesgo y, la Prevención Secundaria, mediante los Exámenes de Diagnóstico Precoz y la atención debida a los síntomas de alerta, serán nuestras mejores armas para preservar nuestra salud y evitar algunos tipos de cáncer.

He aquí, algunas recomendaciones a tales efectos:

  • No fumar.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Tomar frutas, verduras y cereales.
  • Evitar la obesidad.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Tener cuidado con el sol.
  • Evitar sustancias cancerígenas.
  • Vacunarse contra la Hepatitis B.
  • Recomendar la detección precoz de:
    • Cáncer de cuello uterino (mujeres, a partir de los 25 años)
    • Cáncer de mama (mujeres a partir de los 40-50 años)
    • Cáncer colo-rectal (hombres y mujeres a partir de los 50 años).

SINTOMAS DE ALERTA: CONSULTE A SU MEDICO

Si nota algún bulto, una herida que no cicatriza (incluidas las situadas en la boca), un lunar que cambia de forma, tamaño  o color, o cualquier pérdida anormal de sangre.

En casos de molestias persistentes como tos o ronqueras permanentes, alteraciones intestinales o urinarias, o pérdida anormal de peso.

El nuevo Onkologikoa, centro monográfico pionero en el diagnóstico y tratamiento del Cáncer, pero implicado también históricamente en su prevención, renueva su oferta de Exámenes en Salud y sus recursos dirigidos al diagnóstico precoz del cáncer, a todo hombre y mujer que pueda considerarlo de su interés.